Como dije antes el poder detectar la presión sobre la pantalla supone un gran potencial para los desarrolladores que estos no quieren dejar pasar. Es el caso de Ryan McLeod y su aplicación Gravity, que aprovechaba 3D Touch para usar el iPhone como si de una báscula de cocina se tratase. A Apple parece no gustarle dicho uso y, basándose en una “descripción confusa” la ha rechazado en la Apple Store tal y como cuenta su desarrollador en Médium.
Que 3D Touch puede dar mucho más juego del que da actualmente se sabe desde el minuto de su aparición. Su potencial es enorme y los desarrolladores, aquellos en cuyas manos pone Apple sus novedades en hardware, ya empiezan a mostrar algunos de los futuros usos que 3D Touch hará llegar a nuestros iPhone. Pero, ¿serán todos estos del gusto de Apple?
Aún no es su hora, aunque creo que llegado el momento lo será. Me imagino un iPad con 3D Touch y resistencia al polvo y agua que podamos usar en la cocina para pesar los alimentos que vamos a cocinar. Es más, aplicaciones de recetas que incluyan la opción de pesar los ingredientes dentro de la misma para así seguir al pie de la letra la receta de un plato o postre. Pero lo dicho, no es el momento, y Apple es muy quisquillosa con eso de los tiempos y las formas.

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